EL EGO

El ego

Podemos dividir el ego en dos clases. El ego que nos empuja a comer, asearnos, arreglarnos, superarnos, este es nuestro amigo. Y el ego que nos infla como globo de helio.

Este segundo ego es aquella persona que tú crees ser. Es el conjunto de aprendizajes y trazos de personalidad que has juntado para formar tu personalidad. Este ego es aquel que se cree ser y el que te mantiene estancado en tus hábitos.

A este ego no le gusta cambiar, se siente amenazado, te dice que tengas miedo al cambio, que mejor te quedes como estás que al menos así estás seguro.

Cada juicio y etiqueta hacia otros o hacia ti mismo, cada expectativa, todo pensamiento que te limita, eso es ego. Es como una prisión que creas para no salir de tu comodidad y no explorar tu potencial. ¿Te suena la frase “mejor me quedo como estoy” o “más vale malo conocido que bueno por conocer”?

El ego se siente una unidad por si misma debido a la identificación con el cuerpo físico que se limita a nuestros 5 sentidos, mente e intelecto.

Somos nosotros los que lo convertimos en un monstruo dándole de comer inconsciencia e irresponsabilidad, llena de banalidades, superficialidades y miedos, lo que conlleva  una vida llena de inseguridades, donde vivimos comparándonos y nunca llegamos a conocer nuestras verdaderas potencialidades.

No hay que confundir el respeto y el amor propio con este ego, aunque la línea es fina si nos llenamos de vanidades extremas.

Es importante que en nuestra vida estemos atentos a quien creemos que somos y siempre poner en tela de juicio nuestras creencias limitantes que no nos permiten avanzar.

Cultiva la humildad, si estás enojado no opines, se prudente en tus palabras, no dejes que el ego haga un desastre de tus relaciones, para de juzgar y mejor ama y comprende, el ego nos aleja de nuestra naturaleza divina.

Se la conciencia detrás del EGO, obsérvate y no caigas en los mismos patrones de conducta.

Fuente: Mundo Diverso

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