Esta realidad es una gran mentira – La verdad es… que El Universo es ilimitado, abundante y AFORTUNADAMENTE conveniente

abundanciaLa mayoría de nosotros, lo admitamos o no, creemos que la vida es dura. Creemos que todo es limitado, ya hablemos de dinero, tiempo, o las palomitas del cine. Hasta la gente que tiene Maseratis en su garaje pasa demasiado tiempo averiguando como conseguir mas.

¿Por que? Por que creen erróneamente que no hay suficiente. Hasta los millonarios o gente con exceso de abundancia en sus recursos viven bajo el hechizo opresivo de “no hay suficiente”.

Es como el juego de las sillas musicales. Todos se preocupan de que cuando la música pare se quedarán sin un sitio donde sentarse.

Nos movemos al son del “mantra” “no hay suficiente”. Nos ocupamos demasiado en jugar a las sillas musicales, corriendo más y más rápido alrededor de un círculo ilusorio de sillas que encogen. Y al contrario de lo que lo crees que sabes, el principio de el pescado y la hogaza de pan propone que existe una ley natural de abundancia y que todo esta bien, que te puedes relajar.

Cuando Jesús “rezó” para que se multiplicarán el pan y los peces no se inquietó en como esto se haría realidad. Simplemente puso todos sus pensamientos en una profunda “intención” sabiendo que la abundancia era su derecho divino. De igual manera, uno debe dejar de lado los patrones normales de pensamiento y permitir que exista la posibilidad de que si hay suficiente, y para todos.

“Si crees que en tu habitación está el “coco”, enciende la luz”

La escasez y la falta de… es nuestro ajuste por defecto, el condicionamiento incuestionado que define nuestras vidas. La creencia de que “no hay suficiente” empieza desde por la mañana temprano cuando suena tu despertador: “Ah mierda, que poco he dormido”.

Antes siquiera de que nos levantemos de la cama, antes de que nos pongamos las zapatillas de andar por casa ya estamos lamentando nuestra escasez. Y cuando nos levantamos  pensamos algo como “ Que bien, ahora no tengo tiempo suficiente para prepararme.”

Y de ahí todo va cuesta abajo.

Gastamos grandes cantidades de energía preocupándonos y quejándonos por no tener suficiente. No tenemos suficiente tiempo, no hemos hecho suficiente ejercicio, nos falta fibra o vitamina E, nuestras nóminas no son lo suficientemente grandes, no estamos suficientemente delgados, o no somos suficientemente listos, guapos, educados, etc.

Nunca se nos ocurre examinar si este “no suficiente” es real. Está tan profundamente arraigado que marca el sentido mas profundo de quien somos.

Ser deficiente se ha vuelto el objetivo por el que experimentamos cada faceta de la vida.

Y esta es la razón por la cual trabajamos en trabajos que no nos satisfacen, nos mantenemos en relaciones que no nos llenan, comemos a pesar de no tener hambre, creamos instituciones y sistemas que controlen nuestros recursos que percibimos como valiosos y limitados. Si no estuviéramos tan preocupados con el no tener suficiente nos podríamos relajar y utilizar esos recursos que tenemos para desarrollar fuentes alternativas de energía.

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Este sentimiento de “no hay suficiente” nos lleva  a hacer cosas de las que no estamos orgullosos, cosas que comprometen nuestros ideales, que dañan nuestro mundo, cosas que nos separan de nuestro yo mas elevado. Y una vez nos definimos como deficientes toda nuestra energía se estanca en el estar seguros de que no somos al que dan de lado, no ser el que pierde contra otro.

Pero la realidad es que todo esto es una mentira grande y desafortunada. Solo tienes que levantarte y mirar. Reconocer  y llevar una vida rica y con sentido. Y la mejor parte es que puedes dejar de trabajar tan duro. Relájate un poco para variar

No tenemos ni idea de los limites que hemos puesto en nuestra percepción.

Si realmente supiéramos hasta que punto hemos negado la belleza del mundo entraríamos en shock.

Nuestra confusión es tan profunda que no podemos concebir el mundo sin sacrificio. Pero lo gracioso es que: el mundo no contiene mas sacrificio que el que nosotros le ponemos. Creemos vivir regidos por reglas grabadas a fuego. Es como si alguien decidió que así es como el mundo debería funcionar y todos dimos nuestro consentimiento haciendo de eso nuestra realidad.

Y resulta que nos han tomado el pelo. Casi todos los conceptos y juicios que damos por sentado son grandes distorsiones de cómo son las cosas en realidad. Todo lo que creemos ser “real” es simplemente un reflejo de las “reglas” a las que accedimos. El mundo que vemos es meramente una proyección de nuestras “reglas” personales.

Y a lo mejor ha llegado el momento de coger esas reglas, cortarlas y usarlas como confeti.

Hasta que tomemos conciencia, hasta que finalmente entendamos que somos “totalmente amados, totalmente queridos y totalmente amorosos” continuaremos sintiéndonos vacíos, cuestionando nuestro propósito y preguntándonos por qué estamos aquí.

Fuente: http://viveenelexito.blogspot.com y Mundo Diverso

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