Activa los circuitos de la GENEROSIDAD

Cuando somos niños, a menudo se nos pide que compartamos nuestros juguetes y caramelos, pero incluso cuando somos adultos, la generosidad no es algo que nos brote natural o fácilmente. Con frecuencia sentimos que si nos despojamos de nuestras preciosas posesiones, no nos quedará nada para disfrutar. El Buda enseñó, sin embargo, que la generosidad es una práctica increíble que no sólo beneficia directamente a los demás, sino que nos produce una gran alegría y satisfacción. Este artículo examina la primera generosidad como la primera de las seis actitudes de largo alcance o perfecciones.

Introducción

Desde la visión del Budismo, las seis actitudes de largo alcance, a menudo conocidas como «las seis perfecciones» o «las seis paramitas«, son estados mentales que nos permiten trabajar con nosotros mismos y ayudar a los demás de las mejores maneras posibles. Estas actitudes contrarrestan directamente grandes obstáculos que impiden el éxito, como la pereza y el enojo, así que son útiles para todo el mundo. Las llamamos «de largo alcance» porque, en el contexto budista, cuando las desarrollamos completamente, nos permiten alcanzar la orilla lejana del océano de nuestras limitaciones y problemas. Si tenemos la motivación de la renuncia (la determinación de estar libres de todo el sufrimiento) nos conducirán a la liberación. Motivados por la bodichita -el deseo de convertirse en un buda con el fin de ser del mayor beneficio para los demás- nos conducen a la iluminación plena.

Las seis actitudes de largo alcance son:

  • Generosidad.
  • Auto-disciplina ética.
  • Paciencia.
  • Perseverancia.
  • Estabilidad mental (concentración).
  • Darse cuenta que discrimina (sabiduría).

Nos entrenamos en las seis, tanto en meditación como en nuestras actividades diarias. Así como cuando nos ejercitamos para desarrollar nuestros músculos, cuanto más nos involucramos con estos estados mentales en cualquier cosa que hagamos, más fuertes se volverán. Con el tiempo, estarán tan integradas en nuestra vida que serán parte natural de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás todo el tiempo.

Generosidad

La generosidad es una actitud con la que estamos dispuestos a dar todo lo que necesiten los demás. Realmente no significa que tengamos que despojarnos absolutamente de todo y volvernos sumamente pobres, como si la pobreza en sí misma fuera una virtud, según se considera en algunas religiones. Aquí la generosidad significa que estamos dispuestos a dar sin vacilar y sin obstáculos, y cuando sea apropiado dar, lo cual requiere que utilicemos la discriminación. No damos una pistola a alguien que quiere salir a asesinar, pensando: “¡Ah, estoy siendo tan generoso! ¡Aquí tienes el dinero para tu pistola!”. Otro ejemplo de generosidad inapropiada podría ser dar dinero a alguien para que pueda comprar drogas.

La práctica de la generosidad no significa que tengamos que ser ricos; incluso si somos extremadamente pobres y no tenemos nada que ofrecer, aun así podemos estar dispuestos a dar. De otra forma, ¿cómo podría la gente pobre desarrollar la generosidad? Así que siempre que veamos una linda puesta de sol, podemos ser generosos al desear que todos los demás también puedan disfrutarla. Podemos hacer lo mismo con los paisajes hermosos, el buen clima, una comida deliciosa, etcétera. ¡Todo esto cuenta como generosidad! Podemos ser generosos, no solo con las cosas que poseemos, sino también con aquellas que no pertenecen a nadie. En la meditación, podemos imaginar que damos todo tipo de cosas maravillosas a los demás, pero si tenemos algo que realmente pueda ser de ayuda para alguien y lo necesita, entonces no solo imaginamos que se lo damos, ¡en realidad se lo damos!

La generosidad es lo opuesto de la tacañería, la cual es la falta de disposición para compartir o darle algo a alguien más. Esta tacañería va a menudo acompañada por un sentimiento de que, si damos a otras personas, entonces no quedará nada para nosotros. Pero, por el contrario:

«Si me lo quedo todo para mí, ¿qué quedará para dar a los demás?» – Refrán tibetano.

Debemos tener cuidado de no convertirnos en fanáticos. Mientras trabajamos para ayudar a los demás, necesitamos comer y dormir. Necesitamos cuidar de nosotros mismos también, así que con la generosidad estamos hablando más de compartir lo que tenemos. Los bodisatvas súper avanzados pueden sacrificar su vida para ayudar a los demás, pero en nuestro nivel no podemos hacer eso de forma realista. Así que no podemos ni debemos, todavía, darlo todo hasta morir de hambre. Pero aun así deberíamos estar dispuestos a dar nuestro cuerpo para ayudar a los demás, lo cual puede ser en la forma de realizar un trabajo difícil o fastidioso, o incluso trabajo físico. ¡No deberíamos tener miedo de ensuciarnos las manos!

La generosidad también incluye compartir lo que se conoce como nuestras “raíces de virtud”, que son los potenciales positivos de cualquier fuerza positiva que hemos desarrollado. Comparte tus experiencias, lo que has vivido, eso cuenta también como generosidad.

En general, hablamos de cuatro tipos de generosidad:

  1. Dar ayuda material.
  2. Dar enseñanzas y consejo.
  3. Proveer protección contra el miedo.
  4. Dar amor.

La generosidad de dar ayuda material

La generosidad de dar ayuda material se refiere a nuestras posesiones, comida, ropa, dinero y todo aquello que podamos tener. Incluye un sentido de dar cuando es apropiado dar y hacerlo de manera respetuosa, no como si se lanzara un hueso a un perro. No tenemos que ser ricos y poseer muchas cosas para dar ayuda material, porque también podemos dar cosas que no poseemos. Esto no significa que salgamos a robar, ¡como un Robin Hood moderno! Más bien, estamos hablando de cosas públicas, como limpiar el entorno para que los demás puedan disfrutarlo. Este es un obsequio maravilloso para los demás. Podemos compartir también cualquier experiencia feliz, como: «que todo el mundo pueda disfrutar del maravilloso clima”, etc.

No deberíamos pensar solo en términos de objetos físicos reales. Podemos dar nuestro cuerpo, también, en términos de nuestro tiempo, trabajo, interés, energía, apoyo y demás. Todas estas son formas hábiles de ser generosos con cosas materiales.

Obviamente, es inapropiado dar a la gente veneno, armas o cualquier cosa que pueda dañarlos a ellos o a los demás.

La generosidad de dar enseñanzas y consejo

En el contexto budista, esto se refiere a dar el Darma, las enseñanzas budistas, pero podemos extenderlo también hacia áreas no budistas. No se refiere solo a enseñar, traducir, transcribir, publicar, o crear y trabajar en centros educativos, sino que también implica responder las preguntas de las personas, darles consejo e información si podemos hacerlo y cuando podamos hacerlo, etc.

La tradición sakya también tiene las ofrendas de samadhi (concentración), en las que les damos a los demás diferentes aspectos de nuestra práctica de Darma. Todo lo que hemos estudiado y leído, lo ofrecemos a los demás y lo usamos para ayudarlos. Hacemos lo mismo con todo el conocimiento, la convicción, la disciplina, los entendimientos profundos y la concentración que hayamos obtenido, así como con nuestras explicaciones de las enseñanzas. Todo esto estaría incluido en la categoría de la generosidad de dar el Darma, pero por supuesto que podemos ampliarlo a compartir con los demás cualquier cosa beneficiosa que sepamos.

La generosidad de dar protección contra el miedo

Este tipo de generosidad se refiere a ayudar a los demás seres cuando se encuentran en una mala situación. Incluye salvar animales que están a punto de ser sacrificados, y dejar que aquellos que están encerrados en jaulas y corrales corran libres. Rescatar moscas que se están ahogando en una piscina, proteger a personas y animales del frío y calor intensos; todo esto es dar protección. Si hay un escarabajo en nuestro departamento, no lo lanzamos por la ventana, justificando que no se lastimará cuando aterrice cinco plantas más abajo. La generosidad de dar protección contra el miedo sería sacarlo con gentileza y cuidado. ¡Nunca lo arrojaríamos por el retrete deseándole buena suerte en el camino!

Podemos incluir aquí reconfortar a los demás cuando estén asustados, ya sean nuestros hijos, o quizás algún animal que está siendo cazado. Por ejemplo, si un gato está torturando a un ratón, tratamos de proteger al ratón llevándolo a otro lado.

En el tantra, la generosidad de dar protección contra el miedo tiene una interpretación más profunda, que es la de dar nuestra ecuanimidad a los demás. Esto significa que los demás no tienen nada que temer de nosotros, porque no vamos a aferrarnos a ellos con apego, rechazarlos con enojo u hostilidad, o ignorarlos con ingenuidad. Estamos igualmente abiertos hacia todos, lo cual es un obsequio realmente maravilloso que dar a cualquiera.

La generosidad de dar amor

El tantra también habla de un cuarto tipo de generosidad, llamada «el dar amor». Esto no se refiere a que vayamos por ahí abrazando a todo el mundo, sino que les damos a los demás nuestro deseo de que sean felices. Esta es la definición de amor: el deseo de que otra persona sea feliz y tenga las causas de la felicidad.

Cómo dar adecuadamente

Cuando practicamos las actitudes de largo alcance, tratamos de incorporar también cada una de las otras cinco. Al practicar la generosidad:

  • En unión con la disciplina ética, nos deshacemos de todos nuestros motivos ocultos incorrectos o inadecuados.
  • En unión con la paciencia, no nos importa soportar cualquiera de las dificultades involucradas.
  • En unión con la perseverancia, disfrutamos dar, sin hacerlo por un sentido de deber u obligación.
  • En unión con la estabilidad mental, estamos concentrados en dedicar la fuerza positiva que se crea con el acto de dar.
  • En unión con el darse cuenta que discrimina, nos damos cuenta que el donante (nosotros mismos), el destinatario y el objeto que es dado, carecen de existencia auto-establecida. Todos dependen entre sí. No hay donante sin receptor.

Generosidad y motivación inadecuada

Hay un amplio rango de situaciones que indican que estamos dando algo incorrectamente, y tenemos que evitarlas. Es posible que demos con la esperanza de impresionar a los demás, o de que piensen que somos realmente religiosos y maravillosos; también es común que esperemos recibir algo a cambio, incluso si son solo las gracias. Sin embargo, es inadecuado esperar algo a cambio, incluso las gracias, ya no digamos esperar que nuestra intervención sea exitosa en términos de mejorar realmente la situación de los demás. Esto depende principalmente del karma de los otros. Podemos ofrecer un poco de ayuda, pero no debemos esperar éxito o gratitud a cambio.

Por otra parte hay que ceptar que todos cargan con cierto tipo de «karma» Por ejemplo podría usted sacar a un un ratón que se ahoga en un desagüe. ponerlo en el suelo para que se seque; pero podría venir un gran halcón y llevárselo. Todo depende del karma del individuo, incluso si tratamos de ayudarlos. Podemos darle a alguien todas las oportunidades y ayuda para que triunfe, pero aun así puede terminar siendo un fracaso terrible.

Además, si surge un buen resultado, no deberíamos nunca regodearnos con la otra persona, o recordarles todo lo que hemos hecho o les hemos dado. No debemos menospreciar a los demás cuando los ayudamos, al pensar que les estamos haciendo un gran favor. De hecho, ellos nos están haciendo un favor al aceptar y permitir que desarrollemos la fuerza positiva que nos llevará a la iluminación y que nos permitirá ayudar a otros tanto como sea posible.

También es una motivación inadecuada dar por culpa u obligación, sintiendo quizás que si otra persona ha hecho una donación, nosotros tenemos que hacer lo mismo, o incluso dar más para eclipsar a la otra persona.

Generosidad y motivación adecuada

Al practicar la generosidad, es necesario que nuestro único pensamiento sea beneficiar al destinatario, tanto temporal como definitivamente. Hacemos lo mejor que podamos; sea que tengamos éxito o no, al menos lo intentamos. No se trata solo de tener una idea abstracta: «claro, quiero ayudar a todos los seres sintientes», ¡pero luego no nos molestamos ni siquiera en lavar los platos!

Por supuesto, la generosidad puede ir en ambas direcciones. Si los demás quieren ayudarnos y ser generosos, entonces no deberíamos ser orgullosos y rehusarnos a aceptar invitaciones o regalos. Muchas personas hacen esto cuando alguien trata de comprarles algo, incluso algo pequeño como una cena. Al negarnos, los estamos privando de la oportunidad de construir fuerza positiva. Está en los votos del bodisatva, de hecho, que necesitamos aceptar las invitaciones y los ofrecimientos de ayuda de la gente, a menos de que eso pudiera causarles algún daño.

Se generoso, y cuando des, pero no hagas un escándalo para ser visto, dar no es para alimentar el EGO.

Si tomamos la decisión de dar algo, no debemos cambiar de idea o arrepentirnos después y quitar lo que hayamos dado. Además, una vez que hemos dado algo, no debemos insistir en que sea usado de la manera en que nosotros queremos; esto es aplicable especialmente cuando damos dinero e insistimos en cómo queremos que se gaste. Es como cuando le damos a alguien una fotografía y luego vamos a su casa y no está colgada en la pared; nos sentimos un poco heridos. De hecho, una vez que hemos dado algo ya no nos pertenece.

Sobre ese mismo punto, es importante dar cosas de buena calidad, no sólo cosas que no nos gustan o que no usamos. Hay personas que nunca quieren aceptar nada, así que podemos decir: «Alguien me dio esto y yo nunca voy a usarlo. Por favor, tómalo. No quiero tirarlo». También hay cosas que es inapropiado dar, como una hamburguesa a un vegetariano. Si alguien sigue cierto régimen alimenticio, lo aceptamos. ¡No llevemos una tarta a alguien que sigue una dieta estricta!

Resumen

La práctica de la generosidad no requiere que seamos ricos o tengamos muchas posesiones. Sin importar dónde estemos o qué estemos haciendo, podemos empezar a desarrollar una mente generosa a través de compartir mentalmente todo lo que disfrutamos: el aire fresco que respiramos, los espléndidos atardeceres, los alimentos deliciosos que comemos. Desear que los demás también puedan disfrutar todo lo que nosotros disfrutamos es la base para el siguiente paso, en el que realmente damos a los demás lo que necesitan.

Si somos capaces, entonces es maravilloso dar ayuda material, pero también podemos ser generosos con nuestro tiempo y energía. Cuando damos gozosamente y con una motivación pura, la generosidad se convierte en una fuerza poderosa que asegura nuestra propia prosperidad y felicidad, y la de los demás.

Fuente: studybuddhism.com y Mundo Diverso

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